Veinticinco millones de dólares taiwaneses. Es el máximo de la multa administrativa que Taiwán impone a quien realiza "cooperación técnica" con China continental sin permiso del Ministerio de Asuntos Económicos (經濟部). La palabra engaña: en la práctica basta con licenciar un programa.
La filial taiwanesa de un grupo español adapta software para fábricas asiáticas y vende las licencias a un distribuidor de Hong Kong, que las coloca en plantas de Guangdong (un caso inventado). Nadie en Taiwán firma con una empresa china. ¿Hace falta permiso de todos modos?
Qué cuenta como cooperación técnica
Todo empieza en el artículo 35 de la Ley de Relaciones entre el Pueblo de la Zona de Taiwán y el de la Zona Continental (臺灣地區與大陸地區人民關係條例). Según su apartado 1, las personas, personas jurídicas, grupos y otras entidades de la zona de Taiwán pueden invertir o realizar cooperación técnica en el continente con permiso del Ministerio de Asuntos Económicos, y los proyectos se clasifican en categoría prohibida y categoría general. La filial de un grupo extranjero no escapa por su accionariado: una sociedad constituida y registrada conforme a la Ley de Sociedades de Taiwán (公司法) es una persona jurídica taiwanesa.
Para concretar el término hay que ir al reglamento de desarrollo. El artículo 4 del Reglamento de permisos para invertir o cooperar técnicamente en la zona continental (在大陸地區從事投資或技術合作許可辦法) llama cooperación técnica a transmitir o licenciar, directa o indirectamente, conocimientos técnicos, patentes o derechos patrimoniales sobre programas de ordenador a personas o entidades de China continental. Software incluido.
Hong Kong y la palabra "indirectamente"
Con el distribuidor de Hong Kong, la pregunta se desplaza a ese adverbio. Si el contrato autoriza al distribuidor a sublicenciar el programa a fábricas del continente, el destino final de la licencia es una empresa continental y la operación puede entrar en el artículo 4 aunque la filial nunca hable con ella. Un distribuidor que solo revende dentro de Hong Kong plantea otra situación. Qué permite exactamente el contrato y quién usa el programa al final son los datos que deciden.
Antes de empezar se pide el permiso (artículo 6 del Reglamento). Una vez concedido, la empresa comunica la fecha de inicio de la cooperación técnica dentro de los seis meses siguientes a ese inicio (artículo 8, apartado 3) y avisa en dos meses si la interrumpe (artículo 10, apartado 1).
Las consecuencias de saltarse el permiso están en el artículo 86 de la misma ley. En la categoría general, multa de 50.000 a 25 millones de dólares taiwaneses; además, la autoridad puede ordenar cesar o corregir en un plazo e imponer multas sucesivas si no se cumple. En la categoría prohibida, la misma multa, y la autoridad puede ordenar el cese en un plazo; si no se obedece o se repite la infracción después de cesar, el responsable se expone a hasta dos años de prisión o arresto, a una multa penal de hasta 25 millones, o a ambas. Si ese delito lo comete una persona jurídica, se castiga al responsable de la conducta.
Cuando lo que viaja no es solo de la empresa
Con el software pueden viajar también parámetros que un cliente taiwanés entregó bajo confidencialidad, o librerías y documentación que la matriz cedió a la filial con límites. Si esa información es secreta, tiene valor por serlo y su titular la protege con medidas razonables, es un secreto comercial según el artículo 2 de la Ley de Secretos Comerciales (營業秘密法).
Copiarla, usarla o revelarla sin autorización o más allá de lo autorizado es delito según el artículo 13-1, siempre que exista intención de obtener un beneficio ilícito para sí o para un tercero, o de perjudicar al titular. Sin esa intención, este tipo penal no se cumple. La pena llega a cinco años de prisión o arresto, con multa acumulable de 1 a 10 millones de dólares taiwaneses. Con intención de usarla en el extranjero, en China continental, Hong Kong o Macao, el artículo 13-2 eleva la pena a entre uno y diez años, con multa acumulable de 3 a 50 millones y castigo de la tentativa. Hong Kong aparece en esa lista. Pasar por allí no rebaja nada.
Dos reglas más afectan a la empresa. El artículo 13-3 exige querella solo para el delito del artículo 13-1, de modo que la fiscalía puede actuar en el caso del 13-2 aunque el perjudicado no se querelle. Y el artículo 13-4 multa también a la persona jurídica cuando un empleado comete cualquiera de los dos delitos en el ejercicio de sus funciones, salvo que su representante haya hecho todo lo posible por impedirlo.
Si la información es además una "tecnología clave nacional" publicada por el Yuan Ejecutivo, se aplica la Ley de Seguridad Nacional (國家安全法), con penas de tres a diez años cuando se pretende usarla en el extranjero, el continente, Hong Kong o Macao, y de cinco a doce cuando se actúa a favor de esos actores o de organizaciones que creen o controlen (artículo 8).
El distribuidor de Hong Kong ante el borrador chino
Si el borrador chino sobre secretos comerciales llegara a aprobarse, ¿sería el distribuidor de Hong Kong una "entidad extranjera"? El texto no lo resuelve. Su artículo 3 incluye en esa categoría a empresas, otras organizaciones o personas extranjeras, y no nombra Hong Kong, Macao ni Taiwán; solo la matriz española o latinoamericana encaja sin duda. El Ministerio de Comercio de China publicó estas "Disposiciones especiales para proteger los secretos comerciales de China" el 26 de octubre de 2026 como borrador para consulta pública, con comentarios hasta el 24 de noviembre (aviso del Ministerio; Agencia Central de Noticias).
Según su artículo 2, las medidas se reservarían para la entidad extranjera que infrinja secretos comerciales chinos en actividades económicas internacionales y, a la vez, dañe o amenace de forma real la soberanía, la seguridad o los intereses de desarrollo de China. El artículo 5 enumera, entre otras medidas, restringir o prohibir la importación y exportación de bienes y tecnología relacionadas con China, el comercio internacional de servicios y las nuevas inversiones en China; limitar o prohibir la entrada de su personal; restringir o retirar los permisos de trabajo, estancia o residencia de ese personal, y multas. Para las plantas de Guangdong, el artículo 9 añadiría un paso: la empresa china que, en circunstancias especiales, necesite tratar con una entidad sometida a esas medidas tendría que pedir autorización al Ministerio. Nada de esto obliga hoy: es un texto en consulta que puede cambiar antes de aprobarse.
Lo que pueden fijar los contratos
En el contrato con el distribuidor de Hong Kong puede quedar escrito si cabe sublicenciar en el continente y a quién. Si cabe, el permiso del Ministerio de Asuntos Económicos puede ser condición previa a cualquier entrega. El artículo 7 de la Ley de Secretos Comerciales deja a las partes el territorio, el plazo, el contenido y la forma de uso de una licencia, e impide al licenciatario sublicenciar sin consentimiento del titular; la licencia entre matriz y filial debería contestar esa misma pregunta. Conviene también que el distribuidor informe por escrito a qué fábricas del continente ha sublicenciado y desde qué fecha; con ese registro se responde a la pregunta del artículo 4 del Reglamento y, si el borrador chino llega a aprobarse, se sabe con qué empresas chinas existe relación.
Un abogado en Taiwán empieza por la cláusula de sublicencia del contrato con Hong Kong: qué permite, a qué fábricas del continente ha llegado el programa y si eso convierte la operación en cooperación técnica que necesitaba permiso. Si hace falta, prepara la solicitud al Ministerio de Asuntos Económicos y las comunicaciones de inicio y de interrupción. También puede separar qué parámetros y librerías pertenecen al cliente o a la matriz y qué consentimiento escrito falta, y defender a la empresa si se abre una investigación. Las consultas jurídicas se dirigen a Hovering International Law Firm (昊鼎國際法律事務所) en wei@hoveringlaw.com.tw. Oficina de Taipéi: piso 7-2, n.º 35, sección 1 de Chengde Rd., distrito de Datong, Taipéi 103 (臺北市大同區承德路一段35號7樓之2). Si la matriz factura a la filial a la vez la licencia de esas librerías y trabajo técnico, la retención fiscal en Taiwán es otra cuestión, tratada en Una factura tecnológica desde España o Latinoamérica.
La licencia ya firmada con Hong Kong es el primer documento que hay que leer: de su cláusula de sublicencia depende si hacía falta el permiso.
Fuentes
Consultadas el 27 de octubre de 2026.
- Ley de Relaciones entre el Pueblo de la Zona de Taiwán y el de la Zona Continental (臺灣地區與大陸地區人民關係條例), artículo 35
- Ley de Relaciones entre el Pueblo de la Zona de Taiwán y el de la Zona Continental, artículo 86
- Reglamento de permisos para invertir o cooperar técnicamente en la zona continental (在大陸地區從事投資或技術合作許可辦法), artículo 4
- Reglamento de permisos, artículo 6
- Reglamento de permisos, artículo 8
- Reglamento de permisos, artículo 10
- Ley de Sociedades de Taiwán (公司法), artículo 1
- Ley de Secretos Comerciales (營業秘密法), artículo 2
- Ley de Secretos Comerciales, artículo 7
- Ley de Secretos Comerciales, artículo 13-1
- Ley de Secretos Comerciales, artículo 13-2
- Ley de Secretos Comerciales, artículo 13-3
- Ley de Secretos Comerciales, artículo 13-4
- Ley de Seguridad Nacional (國家安全法), artículo 3
- Ley de Seguridad Nacional, artículo 8
- Ministerio de Comercio de China, Departamento de Tratados y Leyes: aviso de consulta pública sobre el borrador de Disposiciones especiales para proteger los secretos comerciales de China, con el borrador adjunto (26 de octubre de 2026)
- Agencia Central de Noticias (中央社), noticia sobre el borrador (26 de octubre de 2026)
Preguntas frecuentes
- ¿Necesita permiso una filial taiwanesa de un grupo extranjero, o solo las empresas de capital taiwanés?
- El artículo 35 de la Ley de Relaciones entre el Pueblo de la Zona de Taiwán y el de la Zona Continental se refiere a las personas, personas jurídicas, grupos y otras entidades de la zona de Taiwán, sin distinguir el origen del capital. Una sociedad constituida y registrada conforme a la Ley de Sociedades de Taiwán es una persona jurídica (artículo 1 de esa ley). La filial de un grupo español o latinoamericano entra, por tanto, en el supuesto si licencia tecnología a una empresa de China continental.
- Si el distribuidor de Hong Kong es quien vende las licencias en China, ¿la operación queda fuera del permiso?
- No necesariamente. El artículo 4 del Reglamento de permisos define la cooperación técnica como la transmisión o licencia, directa o indirecta, de conocimientos técnicos, patentes o derechos patrimoniales sobre programas de ordenador a personas o entidades de China continental. Que el destino final sean fábricas en el continente puede bastar. La respuesta depende de lo que el contrato permita sublicenciar y a quién.
- ¿Menciona el borrador chino a Hong Kong o a Taiwán?
- No. Su artículo 3 solo dice que las entidades extranjeras incluyen empresas, otras organizaciones o personas extranjeras, sin nombrar Hong Kong, Macao ni Taiwán, así que el texto no aclara si el distribuidor de Hong Kong o la filial taiwanesa entrarían en esa definición. El Ministerio de Comercio de China lo publicó el 26 de octubre de 2026 como borrador para consulta pública, con comentarios hasta el 24 de noviembre, y no está en vigor.
Este artículo ofrece información general y no constituye asesoramiento jurídico sobre ningún caso concreto.



